Cosa rara. No puedo decir en verdad si yo supe su nombre verdadero, pues para empezar, yo le dije que me llamaba Santiago. Además, jamás hablamos de apellidos. Sus padres supuestamente la habían adoptado. Los míos, habían muerto y me dejaron con mis tíos. Creo que en verdad nunca supimos nada real uno del otro.
Nada de las cosas que supuestamente deben saberse, se entiende.
Sé que le gustaba correr con los brazos pegados al cuerpo. Sé que detestaba abrazar a las personas, pero igual lo hacía. Sé que le dije "Me inventaré una mujer basada en ti, cómo te gustaría que se llame?". También sé que respondió "Sandra es un nombre repaja. Quisiera que mi nombre fuera Sandra."
Nos encontrábamos esporádicamente en los conciertos. Yo veía a veces su bigote tratado con agua oxigenada, y ella se reía de mi cabeza pelada, que le huía al tinte que me hizo en Arequipa la miau. Lo hermoso de la situación era no quedar en nada, no hablar en serio de nada, no saber nada de nada de esas cosas aburridas que son al fin y al cabo las que afianzan una relación, las que crean una dependencia.
Ella sabía que yo detestaba andar en plan enamoraditos. También sabía que la única razón por la que yo colocaba mis manos en mi bolsillo trasero del pantalón era mi incapacidad para mover los brazos y lo cliché de tenerlas en los bolsillos de adelante. Me vio con la cadena en las muñecas una vez y las ató a las suyas. Fue muy romántico, salvo por serenazgo que nos botó, por esa onda de no tomar alcohol en la vía pública.
Unos meses después de conocerla, durante un par de semanas no la encontré en ningún concierto ni reuniones de komuna ni en el messenger, sin cancioncita de por medio ni nada. Creo qe se fue a Venezuela por estudios, o algo así me contaron mis patas. Al día siguiente la borré del messenger y me imagino que ella ya lo habría hecho unos días antes. A veces me imagino que quizás sí se llamaba Sandra. A veces se me ocurre que ella nunca creyó que me llamaba Sebastián.
Yo la vi llorar una vez, cuando tocaron esta canción. Creo que su enamorado la trataba remal.
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